Adopción de Yaya

Yo he querido siempre un ser canino a mi lado y estar a su lado, en especial los perros pequeños para poder cargarlos y apapacharlos. Deseaba, buscaba y soñaba con un perro salchicha, la razón es simple por el tipo de ojos, por sus patitas, por su carita.

Lo inmediato es una tienda de mascotas, desafortunadamente resulta que se visualiza como una juguetería, todos son hermosos, todos son bebés, todos te sonríen y te piden que les des un sentido de pertenencia, una familia. Y tal parece que esa es la idea principal que te venden para que te lleves un cachorro, para que te lleves un "juguete", pero jamás hablan de la responsabilidad de tener un ser vivo a tu cargo, un ser que requiere de espacio, de atención, cuidado y sobre todo de amor.

Finalmente si haces una comparación entre lo que les das y todo lo que te dan ellos (los perros) es abismal, tu solo les das si bien les va, un momento y en cambio ellos te dan todo, se entregan totalmente.

Por esto, considero muy miserable y cruel, abandonarlos a su suerte. Es injusto porque su amor es profundo e incondicional, es muy sencillo, hay que ponerse en sus patas y tratar de sentir la emoción que les da recibirnos al llegar a casa, lo extraordinario que es para ellos sentir una caricia, sentirse parte de un hogar, de la vida en común. Ellos jamás se sienten solos ni frustrados porque tienen a su familia, porque se saben queridos.

Es entonces que al ver tantas patitas en la calle, sin saber a donde ir o un porqué los ha abandonado el ser que más aman, sin condición alguna, me siento desolada ante tal abandono, y me pongo en sus patas, y me duele profundamente imaginar que a quien adoro profundamente, simplemente un día le estorbo.

Eso me duele cada vez que los veo caminar sin rumbo, sin nada, esto me hace pensar en todos lo corazones rotos que vagan por las calles, y es entonces que pienso que lo que tengo para dar, mejor se lo doy a un corazón roto, mejor ayudo a no fomentar el sentimiento de una soledad, tan desolada. Siguiendo esta lógica, la adopción,  me ha hecho mejor persona. Me ha dado mucho, mucho, demasiado amor de un ser tan pequeño, que resultó sorprenderme al tener una entrega total, y entonces la historia entre ella y yo, cambió, en realidad yo no adopté a yaya, ella me adoptó. 

Esto me lo demuestra día a día con su amor sin condiciones, simplemente me quiere tal cual sin más ni menos. Es una perrita llena de amor, con inmensas ganas de ser feliz y dedicarme todo lo que tiene. Simplemente me quiere.

Cristina
 
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