Chiquita

Acababa de salir de una tremenda bronquitis, y estaba por ello, muy débil; había bajado varios kilos en dos semanas, pues la enfermedad me había quitado el apetito, pero me recuperé por los ánimos que me daban mis hijas, además de las inyecciones y medicamentos que me dejaron el estómago muy estropeado, me ardía y tenía dolor.

Sin ganas de salir, era sábado pero casi por los ruegos de mis hijas, que -creo que les importaba verme como siempre- casi como autómata, fuimos a un mercado ambulante en el sur de la ciudad.

Cuando habíamos recorrido apenas una cuarta parte del mercado, ya no quise caminar más y les dije que ya me quería ir. Íbamos rumbo al coche y mi hija menor me dijo “mira mamá” señalando hacia atrás, por la convalecencia, mareada y lo débil que me sentía, vi una figura de color oscuro que nos seguía; me espanté en un principio, pero después vi que, era una perrita que nos seguía con su pata derecha lastimada, y tremendamente triste y espantada, le hablé cariñosamente y la animé a que nos siguiera.

Mis hijas sabiendo que quisiera cargar con todos los perritos que se cruzan en mi camino, preguntaron: ¿Te la vas a llevar? les conteste: “si se sube al coche, si”, inmediatamente le dije “súbete” y subió muy convencida, la llevé al veterinario, para que la revisara minuciosamente, parece ser que alguien la había atropellado haría un día o dos, y que estaba muy baja de peso pues no había comido en días, caray, no entiendo que en las casas se desperdicie comida y cuantos animalitos sufren por falta de alimento. Esa misma tarde cuando la fui a recoger, me dijo que ya la había desparasitado y que su pata no estaba fracturada que pronto podría caminar bien. Que en quince días le pondría las vacunas que requiriera. Me la llevé a casa, mi marido que es medio racista; en un principio estaba muy reacio a juntarla con mis otros perros; un cachorro de pastor alemán y una schnauzzer, poco a poco se dio el encuentro entre los tres perros, y ahora la consentida es la chiquita, como le decimos, nos ganó el tiempo para rebautizarla y se acostumbró a que le dijéramos así, ahora es la más cariñosa, salta como chapulín cuando llega cualquiera de la casa y es la mejor vigilante, muy atenta cuando alguien desconocido entra le está dando vueltas y le ladra como si le advirtiera: “te estoy vigilando no hagas nada malo, porque te las ves conmigo”. Ya cuando se acostumbra y ve que es alguna amistad deja que la acaricien y se porta muy cariñosa. Melissa la Schnauzzer la quiere tanto que se la pasa lamiéndola y la chiquita ni se diga se acurruca a su lado cuando duermen, parecen hermanitas, creo que son un ejemplo que el racismo es humano, y que los animales somos otros.

Ahora cuando la saco de paseo no se despega de mí, y si la tengo que dejar un momento en el coche, es casi imposible que se quiera quedar, se la pasa llorando como si no me fuera a ver otra vez, si me llegó a enfermar no se despega de los pies de la cama.

En las tardes, llego de trabajar me recibe como si no me hubiera visto en mucho tiempo y me salta hasta que le prodigo un cariñito. Me sigue a todos lados y me mira con sus ojos tristes como pidiéndome que ya no salga, o que al menos me la lleve a donde quiera que vaya, ojalá pudiera.

Viendo el cariño que me tienen mis perros me cuestiono porque si los perros son seres tan fieles a los humanos, si ellos ayudan en un desastre a encontrar gente que necesita ayuda, que ayudan a los invidentes, que en lugares con nieve rescatan gente, no entiendo porque los “humanos” somos tan insensibles que no podemos hacernos cargo de alguno que se encuentre sin dueño, sería muy buena opción con tanta inseguridad que los habitantes del D.F. pudiéramos tener nuestro perro que nos acompañara para que los maleantes lo pensaran antes de hacernos algún daño. Y no entiendo porque hay gente que por estar sola sufre depresión, creo que lo mejor sería tener un perro, o gato para aliviarles estos males, seguro no se sentirían solos nunca más.

Gracias mi Chiquita por alegrarme las mañanas, por acompañarme en mis enfermedades, en mis tristezas, alegrías y momentos de soledad, por haberme seguido ese sábado 17 de mayo que nunca olvidaré, por haberme escogido como amiga para toda la vida.



GRACIAS LOURDES POR ESTA HERMOSA ANECDOTA, NOSOTROS COMPARTIMOS LOS MISMOS PENSAMIENTOS QUE TU, Y EN NOMBRE DE TODOS AQUELLOS QUE ESTAN EN LA CALLE MOVIENDO SU COLITA para ENCONTRAR UN AMIGO TE DOY LAS GRACIAS, EN NOMBRE DE PERROS EXTRAVIADOS A.C. NOS DA ORGULLO PENSAR QUE EXISTEN PERSONAS COMO TU ESO INDICA QUE VAMOS POR BUEN CAMINO...

LES DEJO ESTA FRASE PARA QUE L ANALICEN

“QUISIERA SER ALGUN DIA LO QUE MI PERRO CREE QUE SOY”

Gracias y recuerden dejar a este mundo en mejores condiciones de como lo encontramos ... por el bien de todos....



Perros Extraviados A.C. se deslinda de los comentarios aquí hechos, claro esta que necesitamos que todas las personas vacunen a sus "mascotas" y prevengan enfermedades llevándolos al veterinario por lo menos 2 veces al año para su chequeo general, más vale prevenir que lamentar, mejor vacunalos.



PERROS EXTRAVIADOS A.C. no ha editado nada de esta historia, ello no conlleva a estar de acuerdo en los puntos de vista aquí reflejados, nosotros como Asociación pedimos a las personas su ayuda y cooperación para cuidar y alimentar perritos; lamentablemente los cachorros no sobreviven en los refugios y NO es una alternativa llevar a más perros en los ya sobre saturados Albergues Caninos. Recuerda, no compres perros, mejor adopta a uno, ellos piensan y sienten como tu y si los abandonas, espero que ese ejemplo que le das a tus hijos no te lo hagan en ti.

"Quisiera llegar a ser lo que mi perro piensa que soy"
Anónimo.
 
> Otros artículos de interés.