| EN LA SALUD DE UNA MASCOTA Mónica Archundia El Universal Agosto 2002-10-02 C-4 Hasta hace 10 años a este consultorio de la colonia Santa Anita, eran traídos guajolotes y cerdos enfermos. Hoy la especialidad son perros y gatos; su médico veterinario es Jaime Pareja Pozos. Camila lo conoce y sabe de este lugar, que cada año visita junto con su dueña, Ana Laura Cruz, para la aplicación de vacunas. Por eso, su cuerpo canino tiembla al sentir la primera revisión del doctor. El animal, cruza de aquita y criollo, tiene problemas en la piel de la nariz. Su médico le diagnostica Lupus, una enfermedad no contagiosa y curable. Ana Laura paga los 120 pesos por la consulta y comenta que esa misma cantidad gasta en promedio en el alimento semanal de su perra. Pareja Pozos explica que las personas tienen la idea de que resulta más barato comprar otro perro que curar al que tienen y eso es por falta de educación. “La gente lo primero que busca es el precio, después se fija en el olor del lugar, en la presencia del médico y al final evalúa el conocimiento que éste tiene”, asegura. Hace unos años, señala, estableció sus precios con base en otros gastos que tenía la gente, pero actualmente lo hace de acuerdo con los establecidos por la competencia: “Veo en cuánto está el de al lado y lo doy más caro, porque tengo buen equipo y además considero que soy bueno”. El médico veterinario zootecnista menciona que diariamente recibe cerca de cuatro pacientes. Pero si un perro tiene los cuidados necesarios, su dueño no debe invertir más de 5 mil pesos al año en su salud, estima. El equipo que en general los veterinarios tienen para atender a sus pacientes es escaso, debido a sus altos costos: "50% de los clientes no paga el servicio y entonces no podemos comprar equipo para mejorarlo". De hecho, aunque Pareja Pozos se ha convertido en el médico que realiza las placas de rayos X a los pacientes de sus colegas, los aparatos que usa datan de 1950: "En la sala de exposiciones del Palacio de Minería hay una máquina igual a la mía, por eso el día que me dedique a otra cosa la voy a llevar al museo". Sus enfermedades El especialista considera a la leptospirosis como una enfermedad canina que requiere incluso más atención y recursos públicos que la rabia, ya que se trasmite al ser humano mediante contacto con la orina animal. El riesgo se encuentra, explica, en que puede pasar desaparecida durante años, pero a la larga afecta tanto el aparato renal del perro como del humano, llevando a la muerte. En el animal se manifiesta con úlceras en la boca y problemas de insuficiencia renal crónica, así como con una coloración amarilla en la piel. Este es un padecimiento asociado a la pobreza, señala, porque es en zonas marginadas y de alta miseria donde se registra mayor cantidad de perros callejeros y donde la gente anda descalza, medio idóneo para el contagio. Los costos Aunque los precios de atención médica veterinaria y peluquería son variados en el mercado, Jaime Pareja enlista los costos:
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