¿Cómo saber si tu gato está enfermo?
Estos son unos sencillos consejos para cuidar la salud de tu gato
Detectar enfermedades a tiempo es importante para facilitar su curación.

Cómo se nota un gato enfermo?

Cuando se sienten mal, casi siempre lo evidencian de alguna manera en particular.

Aprende a detectar las enfermedades a tiempo para que tu gato viva más sano y feliz.

Por más sano que se encuentre el gato, es preciso que periódicamente lo lleves al veterinario para que el profesional lo
examine, lo vacune o atienda posibles trastornos. Esta medida debe
ser tomada incluso antes llevar una mascota recién adquirida, y
continuará a lo largo de toda su vida.

Lo primero que debe hacer un veterinario al atender por primera vez
a nuestro gato es practicarle un reconocimiento exhaustivo que
incluirá la boca y las encías, la aplicación de vacunas si el gato ya
tiene ocho o nueve semanas y el palpado de todo el cuerpo. Después,
seguramente tendrá que responder a algunas preguntas respecto al
comportamiento de la mascota. Un gato sano se mantiene alerta, atento a todo lo que pasa y se muestra seguro de sí mismo. Controlarlo periódicamente no requiere demasiado esfuerzo, pero hay que hacerlo siempre para detectar cualquier síntoma de enfermedad.

Síntomas para detectar enfermedades:

Si tu gato presenta alguno de estos trastornos, no dudes en
consultar con el veterinario:

A. Problemas oculares: secreciones, inflamación del párpado,
cambio de color de los ojos, sensibilidad anormal a la luz, tercer
párpado visible, problemas de visión.

B. Trastornos auditivos: secreciones, cera marrón oscura en el
oído, se rasca o se frota en exceso, mueve o ladea la cabeza, son
signos claros de que la mascota puede presentar bultos o
inconvenientes para oír.

C. Inconvenientes respiratorios: d ificultad para respirar,
estornudos constantes, tos, secreciones, fiebre.

D. Afecciones en la piel: se rasca continuamente, pierde mucho
pelo, se limpia en exceso, presenta picaduras, zonas con calvicie,
tiene pulgas u otros parásitos o hinchazones bajo la piel.

E. Problemas digestivos: vomita en forma continua, tiene
diarrea, o estreñimiento persistente, pérdida del apetito, aparece
sangre en heces.

F. Trastornos del sistema nervioso: tiene convulsiones o
ataques, espasmos musculares y temblores, parálisis parcial o
completa, andar inestable e irritación aguda de la piel.

G. Enfermedades cardiovasculares: sufre colapsos o desmayos,
tiene una coloración azulada en las encías, presenta dificultades
respiratorias, no quiere hacer ejercicios ni moverse mucho.

H. Afecciones del aparato reproductivo: presenta sangre en los
genitales, secreciones anormales, inflamación en las glándulas
mamarias o en los testículos.

I. Parásitos internos: se diagnostica por medio de presencia de
lombrices en las heces, diarrea persistente, granos en la zona del
ano; se lame o se frota la parte trasera, tiene hinchazón abdominal y
pierde peso.

J. Disfunciones del aparato urinario: puede aparecer sangre en
la orina, incontinencia o exceso de orina, sed excesiva.

K. Problemas musculares u óseos: dificultades para caminar,
cojera, inflamación de patas u otra parte del cuerpo, sensibilidad
cuando se toca determinada zona, resistencia a caminar o saltar y
andar inestable.

L. Trastornos de conducta: duerme demasiado, bebe más agua de lo
normal, no quiere salir a la calle, no come, está agitado, aúlla, se
esconde sistemáticamente.

Enviado por: Suzie Cruz
Fuente: S.E.C. (servicio de educación para el consumidor)

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